Perro Guardián
- Localidad
- San José
- Altitud
- 1.200 m
Un nombre que viene de las historias del pueblo de San José de Tinogasta y de los perros que cambiaron su vida.

Un nombre que viene de las historias del pueblo de San José de Tinogasta y de los perros que cambiaron su vida.

Cuentan los que saben, más por viejos que por diablos, que desde la llegada de los perros forasteros la vida del pueblo de San José de Tinogasta cambió. Se dicen muchas cosas, se cuentan muchas historias. Se nombra al Miquilo, a la Luz de San José y a tantos otros personajes míticos del pueblo. Pocos, sin embargo, se atreven a contar el relato del Perro Guardián.
Quienes saben dicen que Perro Guardián no siempre tiene el mismo gruñido ni ladra igual. Su tamaño y su forma cambian según la hora o el lugar. Lo que nunca cambia es su conducta: es guardián. ¿Qué cuida tanto? Los viñedos, el curso del agua de riego, la crianza del vino y a sus amos bodegueros. Es el justiciero de las cosechas abundantes: muerde la mano de quienes se aventuran a robar racimos, persigue a quienes quieren llevarse parte del turno de riego, castiga a quienes podan de más y ladra para espantar a quienes hacen fogatas cerca del viñedo en invierno.
Cuentan en el pueblo que desde que llegaron los perros forasteros nunca hubo un viñedo tan frondoso ni una finca tan verde. Dicen que Perro Guardián tiene un pacto con el Diablo y que por eso sus cosechas son tan buenas; que cambia de forma porque el Diablo lo engañó, lo transformó en perro y no le dio un cuerpo definitivo. Se dicen muchas cosas…
De día siempre está presente. Algunas noches duerme dentro de la bodega, dicen que para cuidar el vino cuando siente que los machados quieren probarlo sin pedir permiso. Esas noches deja a sus amigos los búhos para que lo alerten, con su ulular, de la presencia de intrusos.
Lo cierto es que, de todo lo que se dice, la verdad es esta: Perro Guardián sí cambia de fisonomía; puede ser alto y delgado, petiso y alargado, mediano y fibroso, tener barba o ser pelado. No habla con el Diablo, pero sí lo lleva el Diablo cuando tiene que proteger y defender. Es fiel y ama a sus humanos; por eso cuida sus viñedos, su bodega, su afecto.
Desde que llegó, San José nunca volvió a ser lo que era. Ya nadie roba el agua ni las cosechas, ya no hay loro que se anime a comer uva. Perro Guardián logra añadas increíbles, ayuda al agrónomo a hacer cumplir lo que dicta y cuida al enólogo para que trabaje tranquilo.
Perro Guardián son todos los perros que cuidaron, cuidan y cuidarán de nuestros sueños: nuestra bodega.
Escribí tu consulta sobre visitas, vinos o compras y Perro Guardián te responde por email.
Recibimos tu consulta
Te vamos a responder al email que nos dejaste.